martes, 23 de junio de 2015

Mausoleo - Día IX

Día IX después del Suceso.

Querido diario:

  Ayer me vi obligada a dejar de escribir repentinamente. Escuché un grito humano. Tuve claro que era humano porque llevaba esa nota de terror que la maldita prole no parece sentir.
  La curiosidad ganó a la prudencia y me obligada a acercarme. Me fui ocultando entre los soportales. Uno de ellos casi me ve, pero corría frenéticamente hacia delante. Tuve suerte de que no se fijara en mi.
  Al acercarme un poco más, escuché sonidos de armas, de balas disparándose, muchas a la vez. No sabía si eso era reconfortante o una señal para que saliera en dirección contraria. Pero decidí avanzar, un poco más.
  Lo que encontré fue a otro superviviente vestido con ropa del ejército, color añil y negro, encima de un vehículo de grandes dimensiones, de aquellos donde se transporta fluido, que tienen un gran bidón amarrado a la cabina. Con un arma automática había abatido a unos cuantos, pero parecía no haberse dado cuenta aún de lo que ocurre cuando haces ruido. Una vorágine de seres hambrientos de su maldita carnes estaban convergiendo en torno al camión.
  Nuestras miradas se cruzaron un momento. Al verme, saltó de aquella mole para intentar huir. No eran muchos y pudo encontrar un hueco entre los infectados. Me gritó que corriera y lanzó lo que supongo que era una granada hacia atrás. Una chispa brotó del motor tras la explosión del artefacto y se produjo una segundo explosión, esta vez ocasionada por el tanque de combustible. Me agarró del brazo fuerte y me arrastró tras él. Eso lo recuerdo muy bien.
  Al doblar una esquina, sin embargo, un rezagado se lanzó a su cuello arrancándole un trozo de carne por debajo del lóbulo. Se enzarzaron rodando en el suelo y consiguió dispararle en la cabeza. Se zafó del cuerpo y siguió corriendo con el cuello prendido se sangre. Y yo tras de él.
  Y ahora, ahora le estoy curando, no se si podré hacer nada por él, pero al menos lo estoy intentando. Se llama Kyle. Y no es muy optimista. Es tan triste que las primeras palabras que cruce con alguien en días sean así... Joder.
  Si mañana estoy viva, escribiré lo que me está contando y lo que quería escribir ayer. Espero que él también sobreviva. Me recuerda a mi hermano mayor.

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